Competencia sobre Agua, Energía & Ambiente

La inteligencia sin pasión es mera aplicación insensible de conocimientos. La pasión sin inteligencia es mero frenesí irracional. Para Ezequiel Leonardo Castaño, un joven de 15 años de Rosario, y para Ignacio Hegoburu, de 17 años y proveniente de Mar del Plata, aquella dicotomía es un mero juego de palabras. Para ambos el empleo de la inteligencia guiada por la pasión los convirtió en ganadores.
Luego de cinco rondas de preguntas (dos desempates incluidos) la paridad fue absoluta. Ezequiel, junto a su mesura y concentración, e Ignacio, junto a su dinamismo y celeridad, resplandecieron con la misma potencia.
No hubo diferencias. Así, los dos accedieron a las semifinales. La inteligencia y la pasión anidaron en ellos. Y ellos comprendieron la importancia de lograr una simbiosis entre ambas.